sábado, 30 de enero de 2010

Nociones básicas de tasación III

Una vez que tenemos la primera edición de un libro muy importante queda un factor decisivo para calcular el precio del libro: el estado en el que se encuentre. Lógicamente no es lo mismo un libro que esté en perfectas condiciones a otro que esté completamente destrozado.

Por libro en perfectas condiciones se entiende aquel que no tiene «ninguna rasgadura, mancha, óxido, polilla u otros defectos» (tasaciondelibros.com). No todos los desperfectos tienen la misma importancia, siendo los más graves los que afectan a la lectura del libro (tachaduras, subrayados, garabatos) y a continuación los que están en portada o en la encuadernación, por ser los más vistosos. Otro defecto grave es el de tener hojas sueltas o incluso alguna perdida, sobre todo si se trata de la portada.

Uno de los desperfectos más comunes en los libros son las marcas: sellos, firmas, ex-libris o super-libris (personalmente desaconsejo que se marquen los libros, porque a la larga pierden valor). Curiosamente, este desperfecto puede convertirse en ocasiones en un elemento que revaloriza enormemente el libro. Si el libro está firmado por alguien desconocido el valor del libro baja, si está firmado por algún personaje de reconocido prestigio, generalmente su autor, su valor aumenta considerablemente. Si se averigua que la historia del libro es significativa: ex-libris de algún escritor famoso al que perteneció, dedicatoria del autor a un amigo o a otro escritor conocido, etc., el libro adquiere muchísimo valor. Siempre es preferible una dedicatoria del autor que simplemente una firma.

Otro aspecto relacionado con el estado del libro es la encuadernación. En ocasiones la encuadernación de los libros está tan deteriorada (hojas sueltas, cubierta arrancada, lomo roto, etc.) que es necesario volver a encuadernarlos. No me voy a extender en la encuadernación, porque tengo intención de dedicar una entrada a los tipos de encuadernaciones que existen, pero sí diré que reencuadernar un libro (o restaurarlo) puede ser un proceso muy costoso, dependiendo del tipo de encuadernación que se elija, del estado del libro original y de su valor. Encuadernar un libro siempre es un riesgo para el propio libro, y una pérdida de la cubierta original, algo que hace que el precio del libro baje.

Sin embargo, y a pesar de ser bibliófilo, hay que dar gracias a que los libros tengan desperfectos. Para los que tenemos una economía normalita que una primera edición valiosa tenga desperfectos o que tenga una encuadernación nueva es la única forma que existe de que el precio baje tanto como para acabar en nuestra biblioteca.

2 comentarios:

  1. El protagonista de Corazón de Tinta se dedicaba a restaurar libros, ¿no?

    Hay un tipo de ediciones antiguas que no me gustan nada: las que vienen con las hojas pegadas, de tal manera que hay que separarlas con tijeras o abrecartas. Yo tengo en mi casa unas cuantas de ese tipo (Moratín, Lope de Vega, Eugenio de Hartzenbush, Vicente Espinel, entre otras). No sé si sabes de qué estoy hablando.

    Un abrazo, bibliófilo

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  2. Sí, claro. Hay varias formas de llamar a un libro en ese estado. Las que más se usan sn intonso y sin guillotinar, aunque hay otras.

    En este estado publicaban los libros Clásicos Castellanos de Espasa-Calpe, Gredos (yo tengo alguno) o los primeros poemarios de Lumen y de Hiperión.

    A mí me parece precioso, porque se establece un ritual muy íntimo con el libro que va más allá de la pura lectura. Además me recuerda a libro antiguo, porque hoy en día, en la era del pragmatismo, ya no se hace, que sería dificultar la lectura y hay que facilitarla lo máximo posible.

    Ni que decir tiene que un libro intonso es más valioso porque sus páginas están más intactas.

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